-Hija
debes aprender que eso no se hace. Debes respetar si quieres que te
respeten.- me levanto dando un bote en el asiento, miro a mis
alrededores y veo que estamos en el avión, soñaba que estaba en la
casa de acogida a la que me llevaron con 3 años, casi no la
recuerdo, pero habia un señor, el señor que me cuidaba hasta que me
encontrasen unos padres, yo habria hecho algo malo, puesto que iba
con las orejas agachadas y el rabo entre las piernas... me termino de
despertar y miro el reloj y veo que quedan aún 8 horas de vuelo...
me asomo para ver a Bill, pero él no está. Mmm... estará en el
baño... veo que están los cuatro ocupados y espero a que salgan. Al
cabo de un rato se quedan los 4 libres, pero Bill no aparece... me
levanto y me dirijo al baño y para mi sorpresa veo a Bill liandose
con una de las azafatas. Él no se percata de que estoy detrás hasta
que le grito y me dirijo de nuevo a mi asiento.
-
Deb, Deb, espera, no es lo que piensas!
- ¿a
no? Entonces explícame que hacias comiendole los morros a la azafata
esa!
- no
la estaba comiendo los morros, solo hablamos.
-
claro! Para hablar ahora hay que estar con los labios pegados y
moviendolos al mismo compás.- subo el tono de voz
-
¿PERO A TI QUE MIERDAS TE PASA? ¡A mi no me hables así en tu puta
vida!- me sube el tono más.
- ¡TE
HABLO COMO ME DÉ LA REAL GANA! YO NO SOY NINGÚN PERRO QUE ACATA
ORDENES DE UN GILIPOLLAS COMO TÚ!- me echo a llorar.
Pego
otro bote en el asiento, miro a mis alrededores y veo que de nuevo
estoy tumbada en el asiento, tengo el corazón a cien, estoy
sudando... me asomo corriendo al asiento de Bill y ahi está, echandole la bronca al azafato por tirarle el café en cima. Me tiro
al asiento y suspiro, miro el reloj y solo faltan 7 horas... me
levanto.
-
Disculpe, ya me encargo yo, puede retirarse, gracias.- le digo al
azafato mientras siento a Bill en su asiento.
- mil
disculpas señorita, no era mi intención. ¿quieren una toalla o
algo?- me mira con cara de preocupación.
- si
porfavor.- le sonrio ampliamente. Bill me mira indignado.- oye, quita
esa cara de indignación...
-
¿por qué?- me mira enfadado y a la vez indignado.
-
porque es normal que hayan accidentes, Bill, es un avión, hay
turbulencias,un descuido lo tiene cualquiera...
-
pero que me ha abrasado con el café.- se queja.
-
aqui tiene señorita.- me ofrece la toalla.
-
gracias.- le miro y después a Bill.- ¿tienes algo de ropa en la
mochila?
Suspira.
-
si...- se levanta, saca la mochila y de ella saca una camiseta
limpia. Me la ofrece y vuelve a meter la mochila en los
compartimentos, encima de nosotros. Se quita la camiseta que llevaba
y se seca el café que tenia por el cuerpo, y después se pone la
camiseta limpia. Se sienta indignado en el asiento y me mira
fijamente.
-
tampoco fue para tanto...- me coje por los muslos y me acerca a él.
- el
café quemaba ¿sabes?
- si,
pues tus gritos se me han metido en el sueño...
- ¿y
que fue lo que soñastes?
Suspiro.
- que
te liabas con una de las azafatas... y yo me enfadé y entonces
empezastes a gritarme... por mis contestaciónes....- me aparto y me
siento en mi asiento.
-
sabes que eso nunca lo haría ¿no?- me mira preocupado
Suspiro.
- si,
lo se.- me escondo en el asiento.
Bill
se levanta y se pone de cuclillas enfrente de mi, apollando las manos
sobre mis rodillas y mirandome con esos ojos color miel tan bonitos
que tiene. Le mimro y se me llenan los ojos de lagrimas.
-
shhh... no llores.- me inclina hacia delante y yo apollo la cabeza
sobre su hombro.
-
pense que te perdia.- me abrazo a su cuello y el me acaricia la
espalda.
-
solo ha sido un mal sueño, nunca me vas a perder. Intenta dormir un
poco más..
Me
río.
-
llevo todo el viaje durmiendo, ahora lo que menos me apetece es
exactamente eso.
Se
ríe.
-
¿tienes hambre?- me separa y me mira a la cara mientras me quita
lagrimas de la cara.
Asiento.
-
¿quieres un croissant?
-
bueno...
Se
separa de mi y le pide a una azafata, esta vez era otra, mi
croissant. En un abrir y cerrar de ojos ya lo tengo servido con un
zumo de naranja. Me lo como trocito a trocito.
-Bueno...
ya queda menos.- me sonrie.
-si...-
suspiro.
-
¿qué pasa?- me mira preocupado.
-
nada... solo pensaba...
- ¿en
qué?
-
cosas....
-
oye... tu madre y tú... no os llevais muy bien ¿porqué?
-
pues, porque solo se casó con mi supuesto padre por su dinero y fue
ella quien me mandó a un psiquiatrico... yo no estaba loca, pero
ella quería librarse de mi y alfinal se salió con la suya... no
quiso siquiera pagarme la fianza para salir... y cuando salí decidí
hacer mi vida por otro lado.. y eso fue lo que hice...
- si
quieres, puedo ayudarte a buscar a tu padre...
- la
verdad es que tengo una caja en mi cuarto... me lo dió el señor que
me cuidaba en la casa de acogida... me adoptaron 3 veces ¿sabes?...
-
¿cuando te distes cuenta de que eras adoptada?
- lo
supe desde el principio, la cara de ese hombre no era la misma que la
del otro y asi sucesivamente.
- ¿y
que hay en esa caja?
- no
tengo ni idea. Cuando me la dió me dijo que hay estaban muchas cosas
mias de cuando era pequeña y hay fotos con mis verdaderos padres. La
primera vez que me adoptaron fue a los 3 años, mi segunda fue a los
5 y la tercera fue a los 8.
- ¿y
por qué no abriste la caja aún ?
-
porque no puedo... no me atrevo. Tengo miedo.
-
¿miedo de qué?
- de
que sea un pasado oscuro...- termino de comer y se llevan el plato y
el baso de zumo.
- no
te entiendo.
-
si... tengo miedo de que no me guste lo que vea o que si los
encuentro ocurran cosas que no quiero que pase.... me da miedo
enterarme de porque me dieron en adopcion... estoy confundida...
-
pues pase lo que pase, yo estaré aqui para a poyarte y ayudarte con
todo.- me sonrie enseñando su dentadura perfecta.
-
¿cuanto queda?
-
unas 6 horas y media.
-
este viaje se me está haciendo eterno. Menos mal que te tengo ami
lado.- le guiño un ojo.
Llegamos
a Los Angeles sin nigun problema. Fuera estaba Sofía con el coche
esperandonos, es de noche, puesto que son las 11 de la noche. Antes
de subir, Sofia sale del coche y me da uno de sus grandes abrazos.
-
HOLA CARIÑO!!- me dice apretandome fuerte contra ella.
-
HOLA MI AMOL!!
-
¿qué tal?- se separa de mi.
-
bien... cansada, aunque estuve todo el viaje durmiendo.
-
jajajajajajajjaja si... esperate al yet lag.
- se
dice yet lak.
- no,
es yet lag.
- que
no, que es yet lak.
-
¿cómo va a ser "LAK"? No tiene ningun significado...
-
pues... porque es una nueva palabra del momento!
- jajaja te extrañaba mucho..
- jajaja te extrañaba mucho..
-
Gracias por ignorarme.- dice Bill.
- a,
hola Bill.- le dedica una sonrisa muy poco apreciable.
-
¿bueno... nos vamos?- digo mientras me subo al asiento del copiloto.
- ¿me
vas a dejar solo atrás?- dice Bill cogiendome del brazo.
-
mmmmm.... pensandolo bien... si.
Subimos
y Bill se quedó atrás indignado.
- eh,
eh, eh Sofia ¿te acuerdas de lo de las llamas?- se lo digo en
español.
-
¿que llamas?- mirando a la carretera.
-
pues la Llama que llama.
Se
echa a reir.
-
siii.... que buenos recuerdos.
-
¿hola? ¿llamamoto? ¿Lavan piel de llama? ¿y de moto?
JJJAJAJAJAJAJA LLAMAPIE.- digo con tono argentino.
- no,
no entendí.- me sigue el rollo.
-
llama-moto llama-pie.
- QUE
CHISTE MÁS MALO!.
Nos
echamos a reir. Miro disimuladamente hacia atrás y Bill está con el
movil escribiendo.
-¿que
tal se comporta ahora?- me dice sofía en español.
-
extraño.... no se tía... no se que bicho le ha picado... pero antes
no era asi...
-
pues que sepas que Harry te ha llamado...
-
¿enserio?
-
sip.
- ¿y
se puede saber que quiere?
- no
se... no me lo dijo, pero tiene muchas ganas de verte y hablar con
tigo..
-
¿oye me puedo quedar en tu casa?- pregunta Bill.
-
emmmm... claro... ¿por qué?-miro atrás.
-
porque no quiero hablar con David.
-
¿sabes que algún dia tendras que hacerlo no?
- ya,
pero ahora mismo no me apetece tener broncas... y además... me debes
un polvo...
-
bueno, bueno, pero esa última información sobraba..
-
¿por qué?- miro hacia delante y no le contesto.- ¿que por qué?- suspiro y sigo sin contestarle.-
¿me vas a decir por qué?- sigo sin contestarle. Suspira y sigue con
el teléfono.
Al
cabo de un rato llegamos a casa. Me fui a la cama sin cenar, no tenia
ninguna gana de comer nada...
- ¿no
vas a cenar?- me pregunta Bill. Yo ya me habia metido en la cama.
-
no.. no tengo hambre.- me tapo con las sabanas la cara.
-
pero tienes que comer algo.- me destapa.
- que
te he dicho que no tengo hambre.- le quito la sabana de la mano, le
doy la espalda y me tapo de nuevo.
- ¿te
pasa algo?- me acaricia la espalada.
- no.
- ¿he
hecho algo que no debía?
- no.
- si,
si he hecho algo. ¿por qué me ignoras?
-
tres cosas: uno, no me pasa nada, solo que no tengo hambre y estoy
cansada. Dos no te ignoro. Y tres no me apetece hablar ahora de nada.
Suspira
y se mete en la cama con migo. Me besa el pelo, me da las buenas
noches y se duerme. Por dios, que cabezón puede llegar a ser este
hombre.
Me
levanto, son las 10 de la mañana... miro a mi alrededor. Bill no
está. Bajo a la cocina, pero no hay nadie. Miro en la terraza pero
tampoco hay nadie. Subo arriba, primero a la habitación de Sofia, no
está, luego voy a la de Raquel, pero tampoco está. Bajo al desván,
estan todos, Bill, Tom, Sofía, Raquel y dos tías más que no
conozco de nada. Una está hablando con Bill, voy a acercarme, pero
no puedo pasar del final del último escalón.
-
hey... ¿por qué no puedo pasar?- todos me ignoran.- oye! Bill. ¿me
puedes ayudar?- me ignora y sigue hablando con la chica.- Bill...
enserio... no te enfades, si es por lo de anoche... perdoname, pero
estaba cansada. Yo no estaba enfadada, pero tu a veces me sacas de
quicio, y eres un poco cabezota.- me rio un poco, pero todos me
ignoran. Me empiezo a poner nerviosa y antes de que me disponga a
gritar veo que la chica se pone encima de Bill, a horcajadas en el
sofá que hay enfrente de la gran tele que tenemos. Entonces le dice
un par de cosas y empiezan a enrrollarse.- BILL!! ¿PERO QUÉ HACES?
¿POR QUÉ ME HACES ESTO? ¿QUÉ TE HE HECHO YO?- no aguanto más y
empiezo a llorar a moco tendido, como esas chicas de las pelis que
está viendo películas de amor y esta llora porque él novio le ha
dejado. De repente toda la habitación cambia, ya no hay nadie, está
todo el desván a oscuras, con el suelo levantado, como una carretera
vieja que la van ha poner un nuevo asfalto, las luces están
estropeadas, tintilean como flourescentes a punto de estropearse.
Estoy de rodillas, en el suelo, con las manos mojadas de haber estado
llorando. De pronto oigo unos aplausos.
-
bravo, que escena más bonita de drama, podrías dedicarte al teatro,
lo haces muy bien.
Levanto
la vista y veo a Bill sonriendo, mientras aplaude, acercandose
lentamente ha mi.
Acto
seguido de verle, me levanto de donde estoy y mi yo furioso aparece
de repente. Estoy bastante cabreada, celosa y a la vez triste. Quiero
echarme hacia delante, pero tengo las manos encadenadas a las
barandillas de las escaleras.
Bill
me mira, niega con la cabeza y se ríe.
- hay
Deb ¿pero qué voy ha hacer con tigo?- llega porfin hasta mi frente,
a un palmo de distancia de mi, lo suficiente para que no llegue a
tocarle.
-
eres un imbécil.
-
¿yo, por qué?- dice con tono de niño bueno, como si nunca hubiese
roto un plato en su vida.
- y
eres un estúpido.
- no
es por creerme aqui el más listo, pero son sinónimos ¿sabes?
Le
escupo en la cara. Él se lo quita con cara de indignación, se
enfada y se acerca bruscamente a mi cogiendome del cuello, pegandome
contra una de las barandillas.
- no
deberías haber hecho eso. No deberías cabrearme. Ahora vas a pagar.
Pero no con dinero ni sexo. Sino, con tu sangre. - después de sus
últimas palabras, sus ojos se vuelven rojos, sus colmillos se
vuelven enormes y en un abrir y cerrar de ojos me muerde en el
cuello. Chillo,lo más fuerte que puedo.
Me
levanto de un salto en la cama y chillando. Tengo el corazón a cien,
estoy sudando y tengo la respiración bastante agitada. Me toco el
cuello. No tengo nada. Solo ha sido una pesadilla. Miro a mi
izquierda. Bill no está. Miro el reloj, son las 7 de la mañana.
Intento calmarme y bajo a la cocina. No hay nadie asique decido por
ponerme el chandal e irme a correr.