(Narrador
omnisciente. 3ª persona.)
-¿Dario?-
dice con voz entrecortada de estar apunto de llorar.
-¿estás
bien?
-no.-
dice, le abraza y estalla a sollozos. la coge en brazos y la lleva al
cuarto. Una vez alli, se quedaron sentados al borde de la cama, ella
aún llorando.
-
shh... vamos.. no llores más, que luego te duermes y no me cuentas
nada.- de pronto oye una pequeña risita pero seguida de más
sollozos. Al cabo de un rato, se queda frita... como siempre pasa...
la tumba en la cama, se marcha en seguida, no quiere que la
encuentren con él, después de lo que pasó la última vez, lo
pasarían mal los dos... le da un beso en la frente y se va escaleras
a bajo. Abre la puerta y para su sorpresa está Bill, en muletas
apunto de llamar a la puerta. Suspira y pasa a su lado indiferente.
“Mierda, lo que le faltaba ahora a Deborah...” piensa en su
cabeza. Se mete en el coche y hecha una última mirada, Bill sigue
ahí parado... sin saber que hacer... suspira, arranca el coche y se
va a casa...
Bill
está atónito por lo que acaba de ver, no tiene palabras, esa era
una de las cosas que menos quería ver en ese momento. Decidido a
saber la verdad, se encamina al cuarto de Déborah, con intención de
pillarla aún desnuda en la cama o algo que descubra la manta. Sube,
todo lo rápido que le dejan las muletas, las escalera, llega a su
cuarto, la ve dormida, aún con la ropa del mismo día, está total
mente enroscada a su perro. “a lo mejor solo a venido a ver que la
pasa...” piensa Bill mientras se acerca y se sienta como puede en
la cama. Se tumba a su lado, boca arriba, pensando... “¿por qué
lloraba?” mira a su derecha y ve en la mesilla una nota.
“te
dije que pararas de llorar. ¡Te has vuelto a quedar dormida!
Si
de verdad quieres hablar ¿por qué no hablas con Bill? Digo yo, no
sé, es tú novio y debería escucharte y entenderte, a no ser que
sea algo que no quieras que sepa él... bueno, cuando te despiertes y
veas esto llámame, sabes que si estás mal yo iré hayan los
kilometros que hayan, estaré siempre apoyandote, hasta que la muerte
nos separe. Y dile a Bill que tenga más cuidado y mire por donde
haya, no vaya a ser que te de otro susto. Un beso preciosa. Te
quiere, el pesado de tú mejor amigo. Que gracia, parece el título
de una película de drama comedia.”
Lo
deja como estaba... “¿qué es eso tan importante de lo que quiere
hablar con él pero no conmigo...?” piensa.
-
hola max.- dice en voz baja, acariciando al perro. Este le responde
con un lamido en la mano.- ¿tú no sabrás que la pasa?- este le
responde con un ladrido bajo.- eso debe ser que sí, pero ¿el qué?-
se queda dudativo, mirando al techo en busca de una respuesta,
acabando por quedarse dormido.
-
cariño, ¿dónde está Bill? Me está preocupando...
-
mamá, déjale, seguramente esten... hablando... sí, hablando.- dice
Tom, insinunando que están teniendo un polvo de reconciliación.
-
llámale.- dice su madre con tono de obligación. Tom suspira, le
llama, pero nadie contesta.
-
bueno, llamaré a James.- llama a James.
-
¿diga?
-
¿dónde está Bill?
-
aún sigue en la habitación con la señorita. Llevan todo el rato
sin salir, no se ha oido ningún grito.- aclara el guarda espaldas.
-
¿ni si quiera gemidos?
-
no señor. Al menos que yo no haya oido.- termina de alcarar el
guarda espaldas.
-
que raro... bueno, pero está bien ¿no?
-
sí señor.
-
pues ale, solo era eso.- cuelga.- ala, que aún sigue en casa de
Déborah.
-
ah...- dice con tono de asco.
De
pronto Bill estornuda, después tose y comienza a retorcerse por las
costillas. Déborah se levanta de un salto, al igual que el perro. Se
queda sin saber que hacer, Bill está en su cama, muriendose del
dolor... Bill deja de toser, consigue controlar la situación. Le
mira asustada. Pensando... ahora toca el sermón. Bill se vuelve a
echar boca arriba, mira a su izquierda y ve a Déborah, asustada,
mirandole.
-
buenos días.- dice sonriente, como si no hubiese pasado nada.-
siento haberte levantado tan bruscamente, pero no sé que me pasa que
últimamente me levanto estornudando.- Déborah sigue callada y
atónita, no entiende la situación. “¿y Dario?” se pregunta...
“espero que no se hayan encontrado.”- toma, Dario dejó esto en
tu mesa al salir.- doge el papel de la mesa y se lo da. Ella se
asusta, “mierda, se han visto” piensa. Comienza a leerla...
supone que Bill la ha leido... yo también lo hubiese hecho, piensa
Déborah. Termina de leerlo. Le mira, esperando a que le pregunte que
la pasa. Pero Bill sigue mirando al techo, no dice nada... hay
tensión en el aire, tanta que podría cortarse con la misma mano.
Bill coge el móvil, mira la hora y ve la llamada perdída de Tom. Le
llama.
-
¿diga?
-
¿qué querías Tom? Me había quedado dormido...
-
queee... cansado de- raspea la garganta.
-
imbécil...
-
no, enserio, ¿que a pasado? Cuéntamelo con todo detalle.
-
cuando vuelva.
-
ah, ¿que sigues allí? Pues mamá está muy preocupada por ti,
quiere que vuelvas a casa de inmediato. Ya sabes como se pone cada
vez que nos pasa algo...
-
pues... ahora iré para hayá...- se encoge de hombros.- hasta
ahora.- cuelga antes de poder oir el adiós de su hermano.- bueno, yo
me tengo que ir.- se acerca a ella, que sigue aún atónita,
esperando el sermón. La besa en la boca y se levanta.
-
¿no me vas a preguntar que me pasa?- dice con el corazón saliendole
por la boca.
-
si no me lo quieres decir... ¿para qué te iba a preguntar?- coge
las muletas.
-
ni si quiera me vas a hechar el sermón por no cogerte las llamada.-
dice quebrando algunas palabras de lo nerviosa que está.
-
tus razones tendrías para irte sin decirme nada y después llorar al
otro lado del teléfono, pero que yo no puedo saber.- dice con tono
distanciado, serio, seco.
-
¿y ya está?- traga saliva.
-
¿ya está el qué?- dice, pero aún no se a girado a mirarla a la
cara. Se levanta.
-
¿todo termina aquí?- de nuevo se le quiebran las palabras.
Se
queda parado. Traga saliva. Él pensaba que no iria a usar esas
palabras. Pensaba más bien en que todo olvidado, que no había
pasado nada, que ella fue a casa a descansar... que ella digera no te
vayas, duerme conmigo...
-
¿a caso es lo que quieres?
-
¿y tú?- dice callendole lágrimas por doquier.
-
¿a caso me contarías qué te pasa?- se da la vuelta.
-
¿de verdad quieres saberlo?- dice qubrandole de nuevo la voz. Él
asiente. Suspira, se quita las lágrimas de la cara y se prepara para
tirar de la manta y mostrar lo más profundo de ella.- tu madre me
odia, David me desprecia, se aprovecharon de mi muchas veces, mi
padre muró entre mis manos, mi supuesta madre no quiere saber de mi,
mi mejor amiga me guarda rencor por lo que la hice, tú casi te
mueres y hoy mismo he llamado a un psicologo porque estoy mal de la
cabeza.- Bill se queda sin palabras, es la primera vez que ella se
abre a una persona, siempre han tenido que sacarla la información a
la fuerza y pocos lo han conseguido. Bill intenta procesar toda la
información que acaban de salir por la boca de su novia, lo primero
que se le viene a la cabeza es lo de su madre.
-
¿mi madre te odia? Pero si deseaba conocerte.
-
claro, al principio bien, ya que era una chica que hacia a su hijo
sonreir todo el día, hasta el día en que me dejaste. Entonces
cuando nos reencontramos prometió conseguir que tú y yo acabaramos
rompiendo, que buscaría una sustituta de mi y así no tendría que
estar con una puta como yo. Que no quería en su familia una
aprovechada que a la de cambio de turno destroce a todo el mundo. No
sé que le contaste cuando rompimos, pero desde alquel momento me
odia. Lo peor de todo es que esto me lo dijo por teléfono, una vez
que intenté contactar contigo, hace bastante, al año de dejarlo,
conseguí tú número, pero quien contestó fue tú madre, y muy
cabreada.
-
¿y por qué no me lo dijiste?- dice Bill aún procesando toda la
información.
-
porque yo iba a quedar como la víctimita, tú madre acabaría por
odiarme más y para colmo no soy la única, a Ria también le tiene
ganas. Y si de verdad me conocieras, sabrias que yo no me habro tan
fácil mente a la gente, ni siquiera a Dario.- le dice, como
haciendole entender que a la única persona que ama es a él, que la
única persona que realmente confia es en él. Se sienta en el borde
de la cama.
-
¿cuando tienes que ir a ver al...?- se queda parado, tiene miedo a
decir la palabra psicologo...
-
dentro de cuatro meses.
-
¿por qué tan tarde?
-
porque la otra era el día de tú cumpleaños.-
-
oh...
-
¿no tenías que irte?- suspiran los dos.
-
no pienso dejar que nadie te diga eso, ni si quiera mi propia madre,
si realmente te dijo eso, que más le dará que me quede una hora
más... o dos... o un día entero. Se que está mal hacerle eso a una
madre, pero se a pasado...- dice hablando para si mismo, pero en voz
alta. Deja las muletas a un lado y se echa despacio en la cama. Mira
a Déborah, que no sabe qué hacer. Este extiende una mano, para que
ella se lo de. Esta se lo da, tira de ella hasta él y la acurruca
cuidadosamente en su pecho. Dandola besos en la cabeza, ella
haciendole mimos en la tripa, por encima de la venda, acaban por
dormirse de nuevo.
-¿pero
no venía ya para casa?- dice su madre, realmente enfadada.
-
y yo qué sé mamá. Déjale que disfrute, que vida solo hay una.
-
¿pero qué va a disfrutar con tres costillas rotas?
-
pues... ¿sexo oral?- comienza a reir Tom.
-
no tiene gracia. Llámale y dile que si no viene voy yo.
-
aaaaaaaaaayy.... que pesada te vuelve a veces mamá.- dice Tom
mientras marca el número.
-
¿diga?- dice medio dormido.
-
dice mamá que vengas ya. Que si no irá a buscarte.- Bill se queda
callado por unos segundos...
-
¿está ahí?- dice enfadado.
-
sí, ¿qué pasa?
-
pásamela.- Tom pone el altavoz.
-
Ven a casa ya.
-
¿para qué, para que vuelvas a llamar a mi novia puta, para
separarme de ella y volver a entrar en depresión, para encontrar una
sustituta que no se aproveche de mi? No sé que parte de la historia
que te conté quisiste escuchar, pero quien la dejó fui yo, en
realidad fui yo quién le destrozó la vida, encima ni si quiera me
contaste que intentó contactarse conmigo, la daba perdida del todo.
Lo peor de todo es la contestación tuya, ¿por qué tuviste que
coger mi teléfono? Dime mamá, ¿por qué la odias tanto? No fue su
culpa que acabara yo así, fue la mía por no pensar bien las cosas
antes de haberlas hecho. Así que si quieres que vaya a casa, tendrás
que empezar a respetar mis decisiones, ya tengo 26 años, ya soy
mayor para decidir que hacer, sí , eres mi madre y quieres
protegerme, pero así lo empeorarás todo, pero no solo respetar a mi
novia, a la de Tom también.
-
¿cómo que la mía también?- dice Tom.
-
lo de Ría ya lo sospechaba yo, ¿que raro que Ría esté fuera no
mamá?
-
¿de qué estás hablando Bill?- dice Tom.
-
vamos cuéntaselo, te crees que no llamé a Ría, para preguntar qué
tal andaba y que me contestara que mi madre es una mala persona... y
por suabizar la palabra...
-
¿MAMÁ QUÉ LE HAS HECHO A RÍA?- dice con lágrimas en los ojos,
tiene miedo de que le haya pasado algo muy grave.
-
si de verdad nos quisieras nos dejarías ser libres, pero con algunas
condiciones...- su madre no sabe que decir.
-
¿mamá dónde está Ría?- dice Tom llorando.
-
la he pagado un avión de vuelta a casa, mañana estará aquí, en
realidad era una sorpresa...- dice Bill, calmando la voz.
-
mamá, esta vez sí que te has pasado.- dice Tom, llorando.
-
cuando tengais hijas entedereis mi situación, al igual que ellas me
entenderán cuando tengan hijos.- dice su madre al fin.
-
eso no es excusa.- dice Bill.
-
cuando tengas una hija, no querrás que ningún chico se acerque, la
querrás toda para ti, es tú pequeña.- dice su madre explicnadose.-
cuando ellas tengan hijos, querrán lo mejor para ellos, una chica
que les haga feliz todos los días, que cuando llegue a casa te diga
“joe mamá, como la quiero” que lo diga con una sonrisa de orja a
oreja, que venga babeado y lleno de mordiscos y chupetones, que se
vaya con una caja de condones y vuelva con ella vacía, feliz y
desahogado... eso es lo que querran para ellos, y si viene a casa
llorando y este dos años sin parar de llorar por esa persona,
acabarán por odiarla, odiará lo que le ha hecho a su pequeño niño,
a su frágil criatura...- comienza a llorar. Esto es la escena del
llanto, todos lloran.
-
¿y qué te a hecho Ría?- dice Tom secandose las lágrimas.
-
¿es que no te acuerdas?
-
¿de qué?
-
estuvisteis dos años saliendo en secreto, yo era la única persona
que lo sabía... y entonces viniste llorando porque ella te dejó por
otro... en aquel momento tu autoestima bajó demasiado... te
acostabas con cualquiera que te dijera guapo, que se interesara por
ti y por tú dinero, te daba igual, fuera quien fuera, te la llevabas
a casa... o si no, venias de alguna fiesta hasta arriba... dejaste de
creer en el amor Tom... pero si realmente te olvidaste de eso... y la
quieres... haz lo que quieras... Gordon me dijo que las dejara en
paz, pero sois mis hijos, mis dos niños iguales, mis dos niños
frágiles, mis dos niños que si les dicen que no se deprimen, puede
que os tuviera un poco mal criados, pero cuando tienes dos niños
iguales y te enteras de que no puedes tener más... te encariñas
demasiado de ellos y quieres darle lo mejor... por eso vuestro padre
y yo nos divorciamos, no podía tener mas hijos, ni si quiera in
vitro... él quería una nueva familia y cuando ya ese matrimonio
dejó de tener sentido nos separamos y nos fuimos cada uno por su
lado, yo con vosotros y él con su nueva familia...- los dos hermanos
están atónitos, no saben que decir, ella tiene razón, una madre
hace lo que sea con tal de proteger a sus cachorros, tengan la edad
que tengan.- si tanto las quereis yo respeto esa decision, pero la
proxima vez no soy consecuente de mis actos.- los hermanos no saben
qué contestar, su madre les ha dejado con la voca abierta.
-
no habrá una próxima vez.- dice al fin Bill. Entonces comienza a
picarle la nariz.- no, no, no...- empieza a quejarse, intenta cortar
el estornudo, pero todo acaba en tragedia. De nuevo comienza a toser,
sele cae el móvil al suelo, Déborah se levanta de golpe.
-
¿Bill? He, vamos respira... relájate, no te pongas nervioso.- dice
a su oido en un susurro.- esoty aquí, no me voy a ir.- pero Bill no
puede parar de toser y retorcerse. Comienza a no poder respirar, al
intentar parar el estornudo, la saliva se fue por el lado equivocado.
Déborah le pone erguido, después le obliga a mirar al suelo, busca
la forma de darle en la boca del estómago, pero sin hacerle daño en
las costillas, despues le da un fuerte golpe y Bill empieza a
soltarlo todo.- shh... tranquilo.- Bill deja de toser. Está
temblando por haber devuelto. De pronto entra el guarda espaldas de
Bill.- vamos respira ondo.- comienza a respirar ondo ella, para que
Bill le siga el ritmo, hasta que se relaja.- llevale a bajo para que
se ponga un vaso de agua, en el mientras yo limpiaré esto.- le da un
beso. Bajan a la cocina, Bill se pone un vaso de agua, en el mientras
Déborah está limpiando la vomitona. Baja a la cocina, Bill está
sentado.
-
¿te encuentras mejor?- dice Déborah acariciandole el pelo.
-
sí, aunque me duelen las costillas del esfuerzo de vomitar.
-
lo siento...
-
no pasa nada.- la besa.
-
deberías volver a casa, tú madre debe de estar de los nervios.
-
¿te has enterado de la conversación?
-
¿qué conversación?
-
llevo hablando 20 minutos por telefono...
-
pues si me he enterado de algo no me acuerdo, me has levantado de un
susto y no sé ni qué estaba soñando...
-
pues... le he contado a mi madre lo que me dijiste... emos hablado y
todo a quedado en paz. Solo se preocupaba por mi... por eso te dijo
eso por teléfono, cuando lo dejamos... la verdad que me deprimí
bastante... la verdad que Tom y yo somos un poco mimados y cada vez
que nos dicen que no nos deprimimos... así que mi madre se enfadó
contigo... y con Ría también...
-
¿en serio?¿qué hizo ella?
-
la primera vez que salieron ella le dejó por otro y Tom se iba con
la primera que le dijera guapo...
-oh...
-
¿te vienes conmigo a casa?- dice Bill dejando el vaso en el
fregadero.- quiero estar contigo, pero mi madre me reclama...-
suspira. Ella se encoge de hombros.
-
antes tengo que ducharme. Así que me ducho y me visto.- este pone
ojos de cordero degollado.-¿qué pasa?
-
¿puedo...?
-
¿ducharte conmigo? Pero si llevas la escayola...
-
da igual, me pongo una bolsa y arreglado.- dice sonriente. Ella
suspira.
-
anda, vamos.
En
el baño, ella le quita la venda de las costillas y despues le pone
una bolsa en la escayola. Se desnuda y se meten en la ducha. Ella
comienza a lavarle el pelo, después él a ella y luego se enjabonan
a la vez.
-
por cierto, ¿te podré acompañar al psicologo?
-
claro... pero ¿para qué?
-
para que no vayas sola.- le da un beso en la frente.- te quiero.
Terminan
de ducharse, y van a casa de Bill y Tom, es la hora de cenar así que
la madre de los hermanos hizo la cena. Se sentaron a comer los
cuantro. Suena el móvil de Bill.
-
¿diga?
-
hola Bill, acabo de llegar al aeropuerto...
-
¿ya? Que pronto... le diré a James que vaya a buscarte.
-
vale. Ahora nos vemos.
-
hasta luego.- cuelga.
-
¿quién era?- pregunta Tom.
-
eehhh... una amiga... que había quedado con ella... me dijo que
cuando saliera que le llamara que vendria para acá.- le manda un
mensaje a James. Déborah lo lee y ahora lo entiende todo, es la
sorpresa de Tom, así que decide seguirle el royo.
-
¿una amiga?- Bill la mira...
-
sí... ¿estás celosa?- la mira sorprendido.
-
¿y para esto vengo yo, para que venga tú amiguita?- resopla.
-
pero... que solo somos amigos, además tiene novio...- pone los ojos
en blanco.
-
¿y quién es?- dice Tom.
-
pues eso, una amiga. Que cotillas sois todos leche.
Al
cabo de 15 minutos llaman a la puerta, están en el salón, viendo
una peli.
-
Tom, abre tú.- dice Bill.
-
anda, pero si es tú amiguita, ve abrirla tú.
-
yo lo haría, pero...- mira a Déborah, que se a quedado frita.
Suspira...
-
está bien...- va con mala gana abrir la puerta. Cuando la abre, Ría
está sonriente, Tom se queda atónito, pensaba que vendría mañana.
Corre a abrazarla. No contiene las ganas de llorar de la alegría. No
para de darla besos y decirla cuanto la quiere.
-
he, venga despierta, vamos a la cama que estarás más cómoda.- dice
Bill acariciandole la cabeza.
-mmmm...
aquí esoy cómoda.
-
vamos tonta. - dice riendose.
-
llevame.
-
claro, como que puedo.
-
sí, le dice a tu guarda espaldas que te coja y luego tú me coger a
mi.- dice aún echada sobre sus muslos.
-
anda, levanta.- la agita un poco.
Se
queja y se levanta. Le mira.
-
estaba muy cómoda.
-
ya, pero yo no voy a dormir en el sofá teniendo una cama.- le dice
mientras coge las muletas. Déborah llega antes al cuarto y se mete
al baño. Cuando llega Bill, Déborah sigue en el baño. El se quita
los pantalones y se queda en calzoncillos, se echa en la cama y
entonces sale Débora, acaba de tirar de la cadena y va en ropa
interior. Bill la mira “está en coña ¿no?” piensa para él.
Déborah se mete en la cama, le da un beso y se acurruca a su lado,
pasa el brazo por su pecho, por encima de las vendas, se ríe
tontamente y le muerde el piercing del pezón.
-
oye.- se ríe.- que me haces cosquillas.
-
te quiero. Buenas noches.
FIN
FIN
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